El sector laboral en Guatemala es
caracterizado por estar segmentado en dos grupos importantes: el sector formal
y el sector informal. Si bien para Guatemala este es el ambiente común donde
los individuos se desarrollan, para el resto del mundo “lo común” es mantener
un balance entre el empleo formal y el desempleo. Es decir, el desempleo es un
estado del ser humano que no es deseado, que es transitorio y que existe la
esperanza para migrar a un empleo formal donde existe una carrera y se puede
alcanzar un mejor nivel de vida.
En Guatemala, el sector laboral no funciona
de esta manera. El desempleo es mínimo y la informalidad es el estado donde el
individuo permanece cuando no encuentra empleo formal. Esta situación se debe a
las barreras que existen para la creación del empleo formal.
La
estructura económica de Guatemala ha estado bajo constante presión
en las últimas décadas. Cada año se agregan nuevas personas a la fuerza laboral
sin que el crecimiento económico sea lo suficientemente alto como para
incorporarlas de manera adecuada y digna al mercado laboral formal.
En Guatemala, el desempleo abierto
presenta serias deficiencias, como corresponde a una economía poco formalizada.
Es difícil creer que durante una crisis económica como la de los años ochenta,
las tasas de desempleo hayan oscilado en torno al 3% y en la actualidad el
porcentaje oscila en el 4.06%. Ahora bien, aunque éste no sea un indicador
correcto de la dimensión de las dificultades para obtener empleo, sí puede
tomarse en cuenta para seguir las variaciones del problema, así como para
examinar su composición interna.
La única manera de acabar con el
desempleo es creando empleo, pero no es cosa fácil generar puestos de
trabajo. Y, cuando se logra crear nuevos puestos, el sostenimiento
rentable de los empleos puede resultar más difícil que producirlos. El
empleo y el desempleo se generan por numerosas causas y hacen surgir muchos
efectos. Dinero es lo primero que se necesita para generar empleo, pero lo más
importante, o mejor dicho indispensable, es que resulte rentable hacer el
empleo. Hay que entender que detrás de cada empleo, de algún modo debe resultar
alguna utilidad real para el empleador, y que, si no es así, no es empleo sino
burocracia.
El empleo y el desempleo, en la
práctica pueden ser generados por los mismos entes o factores. Las reglas de
gobierno y la estabilidad política de cada país son factores determinantes en
la producción de empleo en cada lugar del mundo.
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