viernes, 8 de julio de 2016

Desempleo en Guatemala



El sector laboral en Guatemala es caracterizado por estar segmentado en dos grupos importantes: el sector formal y el sector informal. Si bien para Guatemala este es el ambiente común donde los individuos se desarrollan, para el resto del mundo “lo común” es mantener un balance entre el empleo formal y el desempleo. Es decir, el desempleo es un estado del ser humano que no es deseado, que es transitorio y que existe la esperanza para migrar a un empleo formal donde existe una carrera y se puede alcanzar un mejor nivel de vida.


En Guatemala, el sector laboral no funciona de esta manera. El desempleo es mínimo y la informalidad es el estado donde el individuo permanece cuando no encuentra empleo formal. Esta situación se debe a las barreras que existen para la creación del empleo formal.

La estructura económica de Guatemala ha estado bajo constante presión en las últimas décadas. Cada año se agregan nuevas personas a la fuerza laboral sin que el crecimiento económico sea lo suficientemente alto como para incorporarlas de manera adecuada y digna al mercado laboral formal.

En Guatemala, el desempleo abierto presenta serias deficiencias, como corresponde a una economía poco formalizada. Es difícil creer que durante una crisis económica como la de los años ochenta, las tasas de desempleo hayan oscilado en torno al 3% y en la actualidad el porcentaje oscila en el 4.06%. Ahora bien, aunque éste no sea un indicador correcto de la dimensión de las dificultades para obtener empleo, sí puede tomarse en cuenta para seguir las variaciones del problema, así como para examinar su composición interna.

La única manera de acabar con el desempleo es creando empleo, pero no es cosa fácil generar puestos de trabajo. Y, cuando se logra crear nuevos puestos, el sostenimiento rentable de los empleos puede resultar más difícil que producirlos. El empleo y el desempleo se generan por numerosas causas y hacen surgir muchos efectos. Dinero es lo primero que se necesita para generar empleo, pero lo más importante, o mejor dicho indispensable, es que resulte rentable hacer el empleo. Hay que entender que detrás de cada empleo, de algún modo debe resultar alguna utilidad real para el empleador, y que, si no es así, no es empleo sino burocracia.

El empleo y el desempleo, en la práctica pueden ser generados por los mismos entes o factores. Las reglas de gobierno y la estabilidad política de cada país son factores determinantes en la producción de empleo en cada lugar del mundo.

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