Fotografía de El Periódico (Guatemala)
Los factores que pueden afectar a la salud de un ciudadano son varias, por supuesto desde una enfermedad, un accidente ya sea automovilístico o laboral, o hasta la muerte del individuo, son gastos que se supone asegura la entidad de seguridad social del Estado. En el caso específico de Guatemala, el seguro está basado más en la persona que en los bienes materiales de la misma. Por lo tanto no cubre el desempleo, ni desastres naturales, ni pérdidas por robo (que al caso tampoco se brinda el debido nivel de seguridad).
La seguridad social tiene sus
deficiencias en el país, y dejando de lado el hecho de la sobrepoblación en los
hospitales, las esperas interminables para recibir tratamiento, la capacitación
adecuada de los asistentes médicos, falta todavía especializar las ramas de la
asistencia médica que se le puede otorgar al paciente. Un ejemplo claro de la
ineficiencia del seguro social en medicina especializada es la falta de
asistencia para el uso de placas, tornillos, cánulas y clavos ortopédicos en
los servicios públicos de traumatología, o también el caso de las terapias
psicológicas, donde en lugar de dar una
hora que es lo indicado, en duración de las sesiones, se redujo el tiempo a
veinte minutos, un tercio de lo necesario para brindar un apoyo efectivo a la
población.
Hay defectos en estos sistemas,
sin embargo podría no necesariamente tratarse de falta de fondos por parte del
Estado para ofrecer la seguridad social, sino los altos índices de corrupción
que manejan la mayoría de instancias del Estado. Un correcto manejo del recurso
financiero y la inversión en infraestructura, así como en personal y
medicamentos podrían replicar cambios sustanciales para la población.

