domingo, 10 de julio de 2016

El Desempleo de los Jóvenes





Como una de las principales contradicciones del sistema económico está la situación del desempleo y subempleo en las generaciones jóvenes (entre 15 y 25 años). Descrita como la necesidad básica de cualquier persona joven de trabajar para lograr sus objetivos y su proyección social (ser productivos, independencia, vincularse a la sociedad, ayudar a la sociedad, etc.), pero que contradictoriamente la situación del mercado laboral actual no permite que se logren captar a la totalidad de estas personas, simplemente se puede decir que la contradicción radica en que todas las personas necesitan trabajar para vivir, pero el mercado laboral no necesita de todas las personas para producir, situación que empeora si la economía se mantiene débil e informal como sucede en Guatemala.

El desempleo de los jóvenes constituye un verdadero derroche de recursos humanos, que a la larga perjudica tanto a los afectados como a sus familiares. Este fenómeno suele ir aparejado con un crecimiento de la criminalidad y la aparición de grupos desfavorecidos que generalmente tienen sus propias reglas y formas de subcultura.

En el otro extremo del espectro, también aumenta la proporción de trabajadores de mayor edad que son excluidos del mercado de trabajo. Por cierto, no todos los trabajadores que se retiran de la vida activa lo hacen voluntariamente. El gran movimiento de reestructuración empresarial y reducción de plantillas registrado hacia fines del decenio de 1980, estimuló los despidos colectivos de trabajadores mayores, cuyas remuneraciones son más elevadas en aquellas empresas cuya escala salarial se basa en la antigüedad y no en la productividad.

Ante estos problemas, el dilema básico de la política de los Estados se plantea entre la utilización de la jubilación anticipada (como mecanismo de alivio al desempleo entre los jóvenes), y la viabilidad financiera a largo plazo del sistema de pensiones.

En esencia es un problema mucho más complejo que solo la falta de inversión privada, o aumentar la calidad educativa ya sea pública o privada (ya que no precisamente tiene relación la calidad de educación con la disminución del desempleo), o simplemente dar incentivos fiscales o económicos a empresas ya sean pequeñas, medianas, transnacionales o multinacionales, como se hace creer en los foros de las elites empresariales guatemaltecas.

Esta situación tiene efectos tanto económicos como sociales peligrosos para la gobernabilidad y sostenibilidad de nuestras sociedades en el corto, mediano y largo plazo.

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