La situación de pobreza en el país es una característica que ha definido
al mismo por gran cantidad de años, sin embargo, al pasar del tiempo, el
problema ha incrementado, a tal punto que en la actualidad la pobreza supera la
mitad de la población, y parece ser un incremento desenfrenado e irreparable, o
por lo menos, que nadie se ha proyectado con suficiente fuerza para detenerlo.
Ciertamente quienes se ven más afectados por la pobreza son las personas
que viven en el área rural, en especial los indígenas, pero se puede ver
también niveles de pobreza extrema en el área metropolitana de la ciudad, un
espacio urbano con más de 400 asentamientos (de acuerdo al estudio “Censo de
asentamientos informales del área metropolitana” realizado por Techo Guatemala,
que aún no ha sido publicado). En una extensa cantidad de casos, la pobreza es
casi una condición social heredada, se fortalece en el racismo general de la
sociedad y fortifica sus raíces en el clasismo, el cual no permite el fácil
movimiento entre clases sociales.
La falta de trabajo y el poco cuidado que se tiene por el respeto de los
derechos de los trabajadores al retribuirles su esfuerzo laboral con un salario
menor al indicado por el mínimo establecido, es además un factor importante
para entender la pobreza. No sólo la mala paga por el trabajo agrícola o mano
de obra básica, sino también la indiferencia del estado por comprender esta
problemática, es visible su falta de interés al escuchar declaraciones sobre
iniciativas de salarios diferenciados del exmandatario Alejandro Maldonado, por
ejemplo.
Uno de los problemas es que se sigue llevando la política de la vieja
escuela, es más una tradición mandatorial que en realidad una estrategia de
gobierno la que se lleva en el país, si se dejara de lado la adultocracia que
predomina en el país y se le diera la oportunidad a jóvenes preparados y
capacitados, podría verse un cambio en el manejo de las labores del estado. La
juventud en realidad es el presente del país, es la fuerza que puede realizar
cambios en la actualidad, por ello hay espacios abiertos para atacar las
problemáticas del país desde diferentes ángulos, y una considerable cantidad de
oportunidades para combatir la pobreza y detectar los hitos que han generado el
crecimiento de la misma. Estos espacios puede ser tanto en el involucramiento
en la política como en las distintas ONG que hay en el país.
La juventud debe tomar iniciativas de cambio para que se puedan integrar
a este, así como se ha cambiado el rol de la mujer en la sociedad patriarcal,
que se ha tenido por tradición desde la conquista española, así como las
mujeres se han desarrollado para ser parte de la fuerza laboral del país y
lograr introducirse en las funciones que antes eran exclusivas para los
hombres. Se puede apreciar en el congreso de la república que tanto mujeres
como jóvenes han ingresado, pero sería adecuado también analizar que no sólo
deberían entrar por sus características temporales o de rol de género, sino por
sus aptitudes, que sean las idóneas para las labores.
A las mujeres, cada vez más, se le abren oportunidades laborales, sin
embargo no es tan rápido llegar al nivel que debería de estar, es decir, no
están realizando una aproximación a la equidad de género como se debería. Un
mejor entendimiento sobre la educación sin importar el género sería un inicio
adecuado para resolver los estigmas que se tiene sobre el trabajo que realizan
las mujeres. Para algunas mujeres, el trabajo de hogar ya no es suficiente para
su superación personal, y buscan desarrollarse profesionalmente. Sin embargo,
hay mujeres que aún con la oportunidad laborar, prefieren dedicar su vida a la
construcción y mantenimiento de su hogar y familia.

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